Él lee en voz alta.
Se supone que debemos crecer y madurar, nadie mencionó que tuviéramos que olvidar sueños, ilusiones e inocencia. Conozco un alma maravillosa que espero jamás, jamás, pierda de vista su YO de hoy. Mi hermoso hijo de 11 años es un jovencito risueño, lleno de preguntas y se burla todo el tiempo de mí; hemos enfrentado mil desafíos juntos, hace poco recordaba el día de su nacimiento, el dolor del parto, la bonita recuperación al lado de mi mamá, su facilidad para dormir y la risa. Siempre ríe, siempre. Y está creciendo, y cambiando y descubriéndose y construyendo su identidad, mientras escribo esto se me agua el ojo. A medida que el crece, yo empiezo a conocer el hombre en el que se está convirtiendo. Soy afortunada, muy afortunada. Adora la música, el anime, Umbrella Academy y Breaking Bad, lee a Harry Potter y ya no quiere compartir la cama conmigo, no le da pena tomar mi mano en público o que yo lo bese delante de la gente. Hemos reído, llorado, cantado, hemos jugado UNO cada día de la ...