Tres de noviembre.
Dulzura, No sé por dónde comenzar, es martes 3 de noviembre, 5:43 am dice el reloj. Ha pasado el primer fin de semana de puente de noviembre y estoy cansada, el alma me pesa y tengo el corazón encogido. No he dormido bien, cierro los ojos y te veo, agudizo mis oídos y te escucho reír. Que cosas locas. Durante la semana pasada, como un presagio: te pensé, te soñé, te busqué. Te extrañé, te añoré, te amé. Cuando llegó ese regalo fue como una explosión de sentimientos acumulados, Dulzura yo entregué todo, todo a esa construcción que hacíamos y de repente frené, miedo? Tal vez, preocupación? Tal vez, ¿estupidez? Tal vez. Lo que importa, hoy, 3 de noviembre, es que haga lo que haga te perdí y contigo se fueron sueños e ilusiones y esa construcción que hoy reconozco como algo estupendo, toda vez que incluía retazos de cada uno, y no era perfecta. El domingo dijiste algo cierto, y agradezco que lo mencionaras, algo que se refería a quererme, cuidarme. Tienes toda la razón, octubre fue un mes ...