Tres de noviembre.

Dulzura,

No sé por dónde comenzar, es martes 3 de noviembre, 5:43 am dice el reloj.

Ha pasado el primer fin de semana de puente de noviembre y estoy cansada, el alma me pesa y tengo el corazón encogido.

No he dormido bien, cierro los ojos y te veo, agudizo mis oídos y te escucho reír. Que cosas locas. Durante la semana pasada, como un presagio: te pensé, te soñé, te busqué. Te extrañé, te añoré, te amé.

Cuando llegó ese regalo fue como una explosión de sentimientos acumulados, Dulzura yo entregué todo, todo a esa construcción que hacíamos y de repente frené, miedo? Tal vez, preocupación? Tal vez, ¿estupidez? Tal vez.

Lo que importa, hoy, 3 de noviembre, es que haga lo que haga te perdí y contigo se fueron sueños e ilusiones y esa construcción que hoy reconozco como algo estupendo, toda vez que incluía retazos de cada uno, y no era perfecta.

El domingo dijiste algo cierto, y agradezco que lo mencionaras, algo que se refería a quererme, cuidarme. Tienes toda la razón, octubre fue un mes caótico y entre mil vainas me perdí.

Entonces si hago un recuento de los daños:
Primero te perdí.
Luego me perdí a mí misma.
Loco y absurdo, me instalé a mí misma en la peor de las circunstancias.

5:50 am, el desayuno está listo, la ropa en la lavadora y mi café está muy rico. Decidí que el Turmequé es para los fines de semana, así que tomo café medalla de oro.

Sabes que extraño?
Contarte los pormenores de mi día y pedir tu opinión sobre algunas cosas.
Tu lógica y sentido común ayudan a tomar decisiones, pero ahora estoy conmigo misma tomando decisiones.
Me levanté de la cama hoy con la convicción de comerme el mundo, ya estoy harta de que el mundo me mastique y me escupa dónde le dé la gana.


6:12 am, este ejercicio me gusta, puedo ir escribiendo a lo largo del día, y me aguanto las ganas de buscarte, es más: no hay garantías de que leas todo esto y con todo y eso es maravilloso poder escribirte.

A las 6:30 llegan por mí.

Hoy será un martes con cara de lunes pero voy a comerme el mundo, algo tengo que comer o no?

El sol sale del lado izquierdo del camino, del lado derecho está la luna y un arco iris.

6:51 am, hago fila para ingresar a la oficina, pienso mientras tanto: qué bonito hubiera sido que Dulzura viniera, hubiera sido como hacer un dibujo juntos, a dos manos, con los colores de cada uno. 

Acabo de leer esto: "Siempre quise a alguien que se quedara aún después de ver lo desagradable que podía ser". Charles Bukowski.

Y abro la boca con sorpresa, noto que llevo el tapabocas, lo retiro y sonrío, no te quedaste, al final te hice salir corriendo.

He llorado en la oficina, frente a una compañera de trabajo, pronuncié tu nombre y sonreí.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Caminar.

La bondad de las palabras.

Reconocer el camino andado.