CEVICHE DE CAMARÓN Y CERVEZA.


3:55 AM
Suena la alarma y Alma alarga sus piernas dentro de las cobijas
4:05 AM
Suena la alarma y Alma lucha contra el sueño. Se sienta en la orilla de la cama, respira dos veces profundamente y se hace la señal de la cruz.

No recuerda muy bien que pasó la noche anterior, calles, gente, vino, velas, besos, lluvia, comida, escaleras ... se había comprometido a correr esta carrera y ni la recordó esa noche.

4:30 AM
Sigue sentada en la orilla de la cama y vuelve a respirar.
Decide no bañarse.
Saludo al sol.
Respirar.
Ahora sí, a enfrentarse al pulpo que sale por la regadera de su baño: agua fría.

5:30 AM
Lista.
No toma el ascensor, baja trotando las escaleras.

Buenos días!

Quiere decirlo, pero no puede pronunciar palabras, su cerebro sigue a media marcha, está en automático.

Cómo era?
Quién era?
Solo recuerda el olor del cigarrillo, mil veces le explicó que fumaba pero que no le gustaba ese sabor mentolado del cigarro que había conseguido en la calle.

6:00 AM
Todos calientan, estiran, trotan, se saludan.

Escucha.
Respira.
Observa.
Concéntrate.

Saludos, muchos saludos cordiales.

Dan la partida y corre, corre pero su cerebro está en otra parte.
Era alto, sí, era muy alto, la abrazó fuerte, se sintió protegida.
Vino? o era cerveza?
Finalmente consiguió Malboro. Sí, lo recuerda bien.





Hubo un café y un cigarrillo, rondaban las 2 de la mañana. Se despidió y quedaron en verse al día siguiente.
Sí. Algo estaba recordando.

META

Se leía a dos cuadras, se desvió.
Necesito despertarme.

Un café, negro, amargo. De $300.

Respira
Respira

Qué dijo?
Me llamas? Te llamo?
Un lugar?

No recuerda.

Llega al final de la carrera.
Saludos, muchos saludos cordiales.
Foto.
El Flash la deja perpleja. Demasiada luz en un día con semejante sol.

Abrazos.
Despedidas.
Cumplió el compromiso.

9:30 AM

Toma una ducha con mas calma.
Lava su cabello.
Jabón de lavanda.

Momento.

Pasó de la sala al baño.
Directo a la ducha.

Sale rápido, corazón acelerado.
Un golpe de miedo recorre su espalda.

- Buenos días! Saliste muy rápido y temprano esta mañana.

No entendía.

- Parece que hubieras visto un fantasma. Qué te ocurre?

De repente estalla en risas.
Carcajadas.

Llevaba tanto tiempo en el silencio de su soledad y sumergida en su rutina que olvidó todo.

Y allí estaba él, con su sonrisa y sus ojos azules como el mar, tratando de entender porque su Alma reía.

Alma, y sus pesares reposaban sobre el hombro de un grandulón con corazón de niño que solo atinaba a preguntar:

-Estás bien?

Alma comprendió ese domingo a las 12:00 del medio día que su vida había cambiado y que debía acostumbrarse a que ahora, algunas veces y sin darse cuenta, pedía ceviche de camarón y cerveza.




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