El hombre en la bañera.
Como todos los días, Lorenzo partió de su apartamento ubicado en la montaña rosada hacía su trabajo, en medio del tráfico hubo vendedores ambulantes, limpia vidrios y mujeres vendiendo frutas, iba tarde, no escuchó la alarma y tuvo que salir de afán.
Lorenzo es abogado, de su padre heredó una firma de asesorías legales, tiene un equipo de trabajo compuesto por 10 personas, todas y todas son colegas con lo que estudió en la universidad, es un hombre entregado a su trabajo, orientado al logro y le encanta viajar.
Suele caminar a todas partes, sin embargo viaja al trabajo en su viejo ford, le gusta la buena comida y tomar vino de vez en cuando, sus lecturas nocturnas giran en torno a su profesión.
Sí, Lorenzo es un hombre solo y solitario, pero amó, amó una vez.
Amó a una mujer que era un volcán en erupción, amó a una mujer que movió su mundo y lo ayudó a construir una vida llena de sueños y metas.
Amó a una mujer que un día dijo adiós y que siguió su camino sosteniendo una mano diferente, una mujer que decidió caminar en otra orilla.
Lorenzo tiene pocos sueños y son concretos, sonríe con facilidad pero no se ilusiona, viaja con frecuencia y su tono de voz logra endulzar el café más amargo. Le gusta la tecnología y hacer ejercicio, ama la naturaleza y los animales.
Es un hombre lleno de experiencias y ocupa su tiempo con su trabajo; hoy, tiene una asesoría sobre derechos de autor, sabe que será un día largo, empacó su maleta para ir al gimnasio, lleva sus tenis de siempre y decidió comprar una camiseta nueva, que por supuesto empacó para su jornada de hoy.
Mañana viajará, debe hacer una asesoría en una pequeña ciudad, es un cliente que su padre atendía, nunca falta a esta cita, y siempre lleva consigo algún tipo de presente. En la tarde del día de hoy comprará unos dulces que a su cliente le encantan y decidió pasar por la librería a comprar una novela que su asistente le recomendó: La elegancia del erizo.
Al llegar a la oficina toma sorbo a sorbo un pequeño café y da inicio a la reunión, preguntas, mil preguntas tienen sus clientes, y Lorenzo con la paciencia que lo caracteriza responde una a una sus inquietudes. La reunión termina a la 12:00 del medio día, va por una ensalada y regresa rápidamente a trabajar.
Lorenzo revisa su planeador, para la próxima semana tiene un almuerzo en casa de su hermana y recuerda anotar que tendrá una cena junto a su madre, para él, su familia es un tesoro, pero por su trabajo no se frecuentan mucho, sin embargo organiza todo para que cada uno reciba las ganancias del negocio familiar.
Su madre, vive en un pequeño apartamento, con un perro y una persona que la ayuda con los quehaceres, es una fuerte, de 74 años, le gusta el cine y el teatro e intenta que por lo menos dos veces al mes Lorenzo la acompañe a algún evento social, lo ha conseguido, al principio su hijo la acompañaba a regañadientes,luego se volvió una suerte de salida juntos en la complicidad del secreto: la hermana de Lorenzo ignoraba que etas citas existían.
Anota todo en su agenda y atiende un par de llamadas, revisa un contrato y sobre las 3:00 pm tiene una video conferencia con una persona interesada en hacerse socio de la firma.
Respira, respira profundamente, este nuevo socio le ofrece mucho dinero y Lorenzo realmente no había contemplado esto: la posibilidad de vender el negocio de su padre.
Mira con nostalgia las fotos de su familia sobre su escritorio y revisa una y otra vez el calendario.
A las 5:30 pm sale camino al gimnasio, baje al parqueadero y se sienta en el carro, piensa en voz alta: Que extraño todo.
No entiende porque siente una extraña sensación de abandono, aprieta fuerte el timón del carro, cierra los ojos y respira.
Al llegar al gimnasio se cambia de ropa y hace toda su rutina, en silencio, escuchando a Joaquin Sabina:
Cuando se despertó
No recordaba nada
De la noche anterior
Demasiadas cervezas
Dijo, al ver mi cabeza
Al lado de la suya, en la almohada
Y la besé otra vez
Pero ya no era ayer
Sino mañana ...
Respira, Lorenzo siente una opresión en la mitad de su pecho y no lo entiende, no tiene nada, no está enfermo, no tiene otro síntomas. Respira.
Se cambia, toma una vaso con proteína y se dirige al apartamento, se detiene en la gasolinera a comprar frutos secos y sigue su camino.
- Buenas noches Doctor
- Buenas noches Ernesto
- Aquí está su pedido, lo dejaron en la tarde y no alcancé a subirlo a su buzón.
- No se preocupe Ernesto, gracias
- Que descanse Doctor
- Gracias Ernesto
Lorenzo entró a su hogar, sentía la opresión en el pecho y sus pies pesados, se quitó la ropa poco a poco, tomó su toalla y entró al baño.
Se cepilló los dientes, se miraba fijamente en el espejo, notaba su cara de cansancio, preparó la tina para ducharse ...
- Hola Susana
- Buen día Doctor
- Susana, el cliente de Lorenzo me dice que incumplió su cita, a qué hora tenia su vuelo?
- Doctor, el vuelo era a las 6:30 am, déjeme y le marco, no sé nada de él.
El silencio invade la oficina de Lorenzo, su madre solloza casi en silencio, Susana guarda con amor La elegancia del erizo, aún envuelto en el sobre de la librería, mientras Ernesto seca sus lágrimas.
Lorenzo es abogado, de su padre heredó una firma de asesorías legales, tiene un equipo de trabajo compuesto por 10 personas, todas y todas son colegas con lo que estudió en la universidad, es un hombre entregado a su trabajo, orientado al logro y le encanta viajar.
Suele caminar a todas partes, sin embargo viaja al trabajo en su viejo ford, le gusta la buena comida y tomar vino de vez en cuando, sus lecturas nocturnas giran en torno a su profesión.
Sí, Lorenzo es un hombre solo y solitario, pero amó, amó una vez.
Amó a una mujer que era un volcán en erupción, amó a una mujer que movió su mundo y lo ayudó a construir una vida llena de sueños y metas.
Amó a una mujer que un día dijo adiós y que siguió su camino sosteniendo una mano diferente, una mujer que decidió caminar en otra orilla.
Lorenzo tiene pocos sueños y son concretos, sonríe con facilidad pero no se ilusiona, viaja con frecuencia y su tono de voz logra endulzar el café más amargo. Le gusta la tecnología y hacer ejercicio, ama la naturaleza y los animales.
Es un hombre lleno de experiencias y ocupa su tiempo con su trabajo; hoy, tiene una asesoría sobre derechos de autor, sabe que será un día largo, empacó su maleta para ir al gimnasio, lleva sus tenis de siempre y decidió comprar una camiseta nueva, que por supuesto empacó para su jornada de hoy.
Mañana viajará, debe hacer una asesoría en una pequeña ciudad, es un cliente que su padre atendía, nunca falta a esta cita, y siempre lleva consigo algún tipo de presente. En la tarde del día de hoy comprará unos dulces que a su cliente le encantan y decidió pasar por la librería a comprar una novela que su asistente le recomendó: La elegancia del erizo.
Al llegar a la oficina toma sorbo a sorbo un pequeño café y da inicio a la reunión, preguntas, mil preguntas tienen sus clientes, y Lorenzo con la paciencia que lo caracteriza responde una a una sus inquietudes. La reunión termina a la 12:00 del medio día, va por una ensalada y regresa rápidamente a trabajar.
Lorenzo revisa su planeador, para la próxima semana tiene un almuerzo en casa de su hermana y recuerda anotar que tendrá una cena junto a su madre, para él, su familia es un tesoro, pero por su trabajo no se frecuentan mucho, sin embargo organiza todo para que cada uno reciba las ganancias del negocio familiar.
Su madre, vive en un pequeño apartamento, con un perro y una persona que la ayuda con los quehaceres, es una fuerte, de 74 años, le gusta el cine y el teatro e intenta que por lo menos dos veces al mes Lorenzo la acompañe a algún evento social, lo ha conseguido, al principio su hijo la acompañaba a regañadientes,luego se volvió una suerte de salida juntos en la complicidad del secreto: la hermana de Lorenzo ignoraba que etas citas existían.
Anota todo en su agenda y atiende un par de llamadas, revisa un contrato y sobre las 3:00 pm tiene una video conferencia con una persona interesada en hacerse socio de la firma.
Respira, respira profundamente, este nuevo socio le ofrece mucho dinero y Lorenzo realmente no había contemplado esto: la posibilidad de vender el negocio de su padre.
Mira con nostalgia las fotos de su familia sobre su escritorio y revisa una y otra vez el calendario.
A las 5:30 pm sale camino al gimnasio, baje al parqueadero y se sienta en el carro, piensa en voz alta: Que extraño todo.
No entiende porque siente una extraña sensación de abandono, aprieta fuerte el timón del carro, cierra los ojos y respira.
Al llegar al gimnasio se cambia de ropa y hace toda su rutina, en silencio, escuchando a Joaquin Sabina:
Cuando se despertó
No recordaba nada
De la noche anterior
Demasiadas cervezas
Dijo, al ver mi cabeza
Al lado de la suya, en la almohada
Y la besé otra vez
Pero ya no era ayer
Sino mañana ...
Respira, Lorenzo siente una opresión en la mitad de su pecho y no lo entiende, no tiene nada, no está enfermo, no tiene otro síntomas. Respira.
Se cambia, toma una vaso con proteína y se dirige al apartamento, se detiene en la gasolinera a comprar frutos secos y sigue su camino.
- Buenas noches Doctor
- Buenas noches Ernesto
- Aquí está su pedido, lo dejaron en la tarde y no alcancé a subirlo a su buzón.
- No se preocupe Ernesto, gracias
- Que descanse Doctor
- Gracias Ernesto
Lorenzo entró a su hogar, sentía la opresión en el pecho y sus pies pesados, se quitó la ropa poco a poco, tomó su toalla y entró al baño.
Se cepilló los dientes, se miraba fijamente en el espejo, notaba su cara de cansancio, preparó la tina para ducharse ...
- Hola Susana
- Buen día Doctor
- Susana, el cliente de Lorenzo me dice que incumplió su cita, a qué hora tenia su vuelo?
- Doctor, el vuelo era a las 6:30 am, déjeme y le marco, no sé nada de él.
El silencio invade la oficina de Lorenzo, su madre solloza casi en silencio, Susana guarda con amor La elegancia del erizo, aún envuelto en el sobre de la librería, mientras Ernesto seca sus lágrimas.
"Poco a poco fui creciendo
Y mis fábulas de amor
Se fueron desvaneciendo
Como pompas de jabón"
Canción Para Mi Muerte
Sui Generis


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