Las muertes chiquitas.

 

Cuando estás triste algo te hace falta, 
cuando estás deprimido no te hace falta nada.
Margarita Posada.


Gracias al pico y cédula y a un tema familiar terminé tomando el transcaribe X 103 y me dispuse a llegar al centro histórico luego de 5 meses de no ver ni las murallas, ni las plazas, ni nada que tuviera que ver con ese sector de la ciudad que tanto amo y extraño.

A lo largo del camino pude ver una ciudad sucia, llena de maleza y la gente, a medida que me acercaba al centro, se iba perdiendo. 

Pasé el mercado y pude ver el Castillo de San Felipe, imponente bajo un cielo nublado, gris y triste, mientras la bandera del país se movía en un sin sentido intentando no perder sus colores, pasé la estación de Matuna y pude ver el Parque Centenario cerrado, la torre del reloj desolada y un muelle en el que impera el silencio y el agua del mar se ve mansa.

Me bajé y caminé para entrar al centro por el Museo Naval, y allí, viendo a la India Catalina con su tapabocas sentí la primera señal de que este día sería largo, muy largo: una punzada entre pecho y espalda y los ojos hechos agua: mi ciudad, este centro que tanto extraño parece caerse a pedazos.

Lo que sigue después de iniciar mi recorrido me deja en absoluta tristeza, sin embargo puedo ver a mi abue, saludarla de lejos, hablar con ella, reirnos un rato, soñamos con un futuro prometedor y nos despedimos (No, no hubo el abrazo de siempre, pero la tuve cerca, eso ya es un regalo para ambas).

Decidí que iba a hacer tres cosas en el centro:

1. Comprar el regalo de cumpleaños de mi papá: Hecho.

2. Tomar un café en Bozha: Hecho.

3. Comprar un libro en Ábaco: Hecho.

Y es el punto tres el que me trae a esta página en blanco: LAS MUERTES CHIQUITAS, su autora, Margarita Posada, logró, lo que pocas personas logran, darle nombre a lugares y situaciones comunes, situaciones que muchos compartimos y que suelen ser nuestro secreto.

Regresé a casa, saqué y organicé todas las compras y cuando por fin comprobé que había esperado un tiempo prudente me pude dar una ducha. Para variar ese lunes en algunos sectores no había fluido eléctrico, en otros (como en este) no había servicio de agua y la comunicación y conexión se hace lenta, lenta, lenta. Pero al final de la tarde, aún sin servicio de agua, estábamos todos en casa en diferentes actividades y yo inicie mi lectura: 

"La depresión es la nueva gripa ..."

Golpe, golpe bajo.

En efecto, para quienes desconocen por completo el contexto del trastorno cualquier persona está deprimida y eso se cura con un: tratar de estar mejor de Diego Torres.

Y no, nada más lejos de la realidad.

Y así, en medio de cachetadas constantes, reflexiones, frases y párrafos completos subrayados en el libro me dieron las 10 pm pegada a esas hojas como un niño a un helado.

"Ellos de pelea con la muerte y yo de pelea con la vida" ... y empieza una a entender que no está sola, que así como los solitarios somos legión, los que vivimos con la depresión como compañera constante, también lo somos. Una legión marchitada por un dolor incomprensible y síntomas que logramos esconder, una legión que habita este mundo y cuyo diagnóstico es tabú.

Margarita Posada logra dibujar con sus palabras, de forma natural y llena de sinceridad lo que muchos vivimos, logra que entendamos que esto no es fácil para nadie y sobre todo logra que por fin tengamos una luz: amor y terapia y medicamentos, esas son armas infalibles para seguir adelante.

Inicié la lectura el 10 de agosto tipo 3 pm y terminé anoche, 11 de agosto a las 10 pm, abracé el libro cuando lo cerré luego de leer la última frase. Pensativa: amor, dolor, repeticiones, silencios, secretos, lágrimas, complicidad. soledad y animales. Los animales que llegaron para salvarnos.

No quiero extenderme, pues deben comprar el libro, leerlo, olerlo, sentirlo y hasta llorarlo (como confieso que hice anoche) ... aquí no habrá spoilers solo un agradecimiento desde el fondo de mi corazón al universo por ayudarme a decidir qué libro comprar y a ti, a ti Margarita, por abrazarme con estas 154 páginas.

"El universo nos contiene de maneras insospechadas, pero la más evidente y tangible es el amor y la compasión de los otros ..."


Las muertes chiquitas

Margarita Posada

(@SrtaBovary)

Editorial Planeta

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