Abrir las alas y abrazar la experiencia.
Durante toda su infancia le dije lo mismo: vas a llegar lejos, abrirás tus alas y seguirás tus sueños, no quiero que te quedes aquí.
Y creció, y estudió y descubrió su talento; cuando tenía 6 años su profesora intentó hacer que escribiera con la mano derecha y yo, como mamá leona, pedí que lo dejarán ser como era: zurdo. Ese cerebro maravilloso de mi hijo le permite tener una sensibilidad sin igual y una forma tan particular de ver, vivir y sentir el mundo, ese cerebro y esa mano izquierda han dibujado imposibles y trazado líneas infinitas de felicidá.
Cuando tenía entre 13 y 14 años empezó a cuestionar las religiones, los prejuicios y todo lo que fuese ortodoxo, recuerdo que decía: solo hay que ser buenas personas. Y él es un ser humano estupendo, repleto de principios, valores y prudencia, mucha prudencia.
Con 16 años y llegando al último año del colegio sucedió lo inimaginable: llegó una pandemia.
Estudiar en línea era nada si se le compara con no compartir el último año de colegio con los amigos. Ese año requirió madurez, fortaleza y paciencia, una suerte de desafío y un montón de emociones al tiempo, salió invicto, ganó el año y se graduó.
Lo abracé, lo abracé muy fuerte, lo logró, como todo en su vida.
Al enfrentar la pregunta sobre qué hacer después del colegio la respuesta siempre fue que debía descansar, pensar e intentar darle forma a los sueños.
Solo recuerdo que me comentó: voy a presentar todo en la universidad; lo próximo que supe fue que se ganó la beca y que estudiaría la carrera que permitiría dibujar el futuro.
Unos meses en línea y hace poco el cambio de ciudad.
No, no he llorado.
No, no estoy triste.
Sí, lo extraño con todas mis fuerzas.
Sí, soy la mamá más orgullosa y feliz de verlo feliz.
Nido vacío se llama este momento, sigo en modo mamá con el hombre de 12 años que es más alto que yo, nido vacío con corazón lleno y alas que se abrieron para volar muy alto y muy lejos.
No puedo pedir más, no puedo estar más agradecida, que sea tu talento y pasión los que impulsen, cada vez más, tu vuelo. Seguiremos construyendo está vida juntos y disfrutando de cada paso... Y yo estaré siempre para ti.
Siempre moviéndome el alma con tu escritura sentida que deja hablar al corazón sin menos precio de la razón. Una gran lección de amor en cada enunciado.
ResponderEliminarDivino tu comentario, divina tu amistad y divino tesoro contar contigo.
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