Y entonces ¿de qué se trata la vida?

Suelo pensar que los seres humanos tomamos decisiones todos los días, a toda hora, nuestro cerebro siempre está haciendo cálculos sobre qué hacer o qué no hacer, qué riesgos tomar e incluso qué camino tomar para ir hacía algún lugar.

Muchas de las decisiones de nuestra vida son meditadas, reflexionadas y tomadas a la luz de la racionalidad, disminuyendo todo peligro, otras, en cambio, son producto del impulso del momento, pero en todos los escenarios somos conscientes de que nuestras decisiones traen consecuencias, unas buenas y otras no tan buenas (nunca vamos a pensar de manera inmediata en que todo resultado es positivo); siempre que vamos a tomar una decisión pensamos si al final será algo bueno para nosotros, nuestras familias e incluso nuestro bolsillo $$$

Pero, a la luz de múltiples elucubraciones, me asalta una duda que tiene ver con esa toma de decisiones diarias y conscientes ¿de qué se trata la vida?

Hace pocos días estuve sentada frente a un río, escuché pájaros cantar y vi gente sonreír, fue mi decisión sentarme a contemplar la naturaleza, los pájaros cantaban porque es lo que hacen durante el día y la gente sonreía porque estaba feliz. Mi pregunta se volvió válida en este contexto, decisiones por doquier y todas abrazadas a comportamientos, si se quiere, sencillos.

No puedo negar que las decisiones tiene un impacto enorme en nuestras vidas pero, ¿qué pasa cuando las decisiones las tomamos solo porque tenemos ganas de hacer o de no hacer algo? ¿Qué pasa cuando las decisiones son tomadas por un cansancio acumulado, o la frustración o el simple hecho de pensar que no, no queremos seguir adelante con algo? ¿Qué pasa cuando tomamos las decisiones porque, en un impulso de la vida, hacemos un alto o aceleramos algo?

NADA: no pasa absolutamente nada que ya no conozcamos, es una decisión más, con consecuencias, pero ¿saben? algunas de esas decisiones nos regalan tranquilidad e incertidumbre, una extraña combinación, pero si lo pensamos bien, esa es la vida del ser humano: esa extraña combinación entre tranquilidad, incertidumbre y miedo ... 



AÑO 2022: Decisiones, cambios, adaptación, trasformación, vida.

El año del retorno a la "normalidad" que no es tan normal se ha convertido en el año de más desafíos y de decisiones, todos hemos recurrido a diversas herramientas para decidir un camino u otro, hemos conversado con familia y amigos para contar con otras miradas, hemos conversado con la almohada y enfrentado la vida y sus cambios con tranquilidad, incertidumbre y miedo.

Y entonces ¿de qué se trata la vida?

De vivirla.

De tomar la decisión de vivir, saborear la existencia, caminar y mirar el azul del cielo, escuchar la lluvia caer, tomar un café, sorprender a los hijos, abrazar a los papás, escribir un "te extraño", respirar y agradecer.

La vida siempre nos pondrá en un camino lleno de decisiones por tomar, pero ¿Si no es ahora, cuándo? ¿Si no es aquí, dónde? ¿Si no eres tú, quién?



La vida que murmura. La vida abierta.

La vida sonriente y siempre inquieta.

La vida que huye volviendo la cabeza,

tentadora o quizá, sólo niña traviesa.

La vida sin más. La vida ciega

que quiere ser vivida sin mayores consecuencias,

sin hacer aspavientos, sin históricas histerias,

sin dolores trascendentes ni alegrías triunfales,

ligera, sólo ligera, sencillamente bella

o lo que así solemos llamar en la tierra.

Gabriel Celaya.

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