La camiseta del número 30.

Recibí un mensaje de WS que decía: "no entiendo qué ocurre, en la calle todos gritan y celebran, llevan camisetas azules con el número 30". Yo sonreía del otro lado del mundo y del celular.

No todas las personas siguen deportes o les gusta el deporte pero en mi historia hay muchas anécdotas y dos son las historias más importantes: 
1. Mi papá fue jugador de baloncesto y me enseñó, además, sobre baseball, fútbol y boxeo.
2. Mi hijo menor ADORA todos los deportes, empezó con baloncesto y ya vamos por voleibol, está descubriendo el tenis de mesa y yo soy mamá de deportes (ese muchacho tiene energía para todo lo que se le ocurre).
Así que, cuando recibí el mensaje, entendía bien que sucedía aunque mi interlocutor no tenía ni la más remota idea. Mi muchacho es seguidor del equipo pero sobre todo admira al número 30: Stephen Curry.

Mi hijo cumplió 13 años en Junio y los Golden State Warriors ganaron el campeonato el 16 del mismo mes, recuerdo haber mencionado algo como: "si consigues así sea un vaso del equipo te lo agradeceré eternamente". Y esa conversación quedó así, en el aire y no volví a recordar nada sobre ello.

Dentro de las particularidades del deporte está el hecho de que toda la información sobre los jugadores o atletas está disponible, así las cosas podemos revisar estadísticas, historias y todo reportaje que exista sobre cada uno. Es de lo más interesante conversar con mi muchacho y escuchar cada hecho que conoce, sin embargo hay cosas que pasan desapercibidas.

Finalizada la temporada de la NBA y con los Golden State Warriors coronados campeones, cambiamos de "canal" para ver voleibol (entre otras porque empezaba en el equipo del colegio) y me descubrí a mí misma pensando que el baloncesto es más divertido, empecé a seguir toda la información y a indagar por ejemplo que el 14 de abril Curry fue diagnosticado con un esguince de ligamento en el pie izquierdo o que Gary Payton II se había fracturado el codo, así mismo encontré que Kenyon Martin Jr. es hijo del ala-pívot Kenyon Martin, que Joe y Kobe Bryant son padre e hijo respectivamente, al igual que Mychal Thompson y sus hijos Mychel Thompson y Klay Thompson. 
Nos vimos en Netflix: The Last Dance y Hustle y terminamos con el Draft de la NBA.

Puede leerse como algo medio loco pero es la mejor inversión de tiempo que hemos tenido mi muchacho y yo, la adrenalina de los partidos, los comentarios cuando vemos algo o la sopresa al descubrir información que desconocíamos.

El pasado Domigo, el muchacho regresó de un fin de semana de playa y piscina y no me encontró en casa, esperó por mí; al verme me abrazó y nos saludó, estaba jugando en línea; 15 minutos después vio una pequeña bolsa de la NBA y al abrirla los ojitos le brillaron y una sonrisa enorme se dibujó en su rostro, mientra que la mamá (sin saber nada sobre esto) tenía el ojo aguao, sacó la camiseta y solo dijo: Thank you very much.

Con cierta pena y aún sorprendido se midió la camiseta y me permitió tomar un par de fotos, me dijo "mamá tiene la firma bordada".

Hay momentos de momentos, este momento no lo grabé, no hice foto sino despues y solo disfruté de su cara de sorpresa y agradecimiento; ayer regresó del colegio y vió fútbol en TV, en la noche le comenté que Curry se había graduado de la universidad, que es Sociólogo y me preguntó de qué se trataba la profesión, lo que Stephen Curry desconoce es que a más de 5,568 km de distancia hay un jovencito de 13 años que lo admira, que lee y observa todo sobre él, que tiene una camiseta con su número y su firma y que siempre guardará la ilusión de ser igual de disciplinado, coherente y comprometido... y bueno no sabremos por ahora si alguno de los deportes le abrirá más puertas pero tenemos claro que el 2022 fue el año de disfrutar tiempo juntos y descubrir la pasión por el baloncesto (así hoy esté disputando la semifinal de voleibol).



El éxito nace de la fe, de una pasión eterna y de un impulso implacable.
Stephen Curry.

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