Desapego.
En una conversación reciente llegué a la conclusión de que mi vida cabe en mi morral; he dado muchas vueltas sobre esta reflexión y decidí hacer una ejercicio: revisar el espacio que habito como si estuviera a punto de mudarme.
Empecé por la biblioteca y muy pronto me percaté que contábamos con libros
que no habíamos visto en años, múltiples documentos que ya no sirven, mil hojas
sueltas y muchas películas y música que no volvimos a ver o escuchar;
clasifiqué todo y empecé a "repartir", me encontré con la grata
sorpresa de que libros, música y películas fueron bien recibidos, agradecidos y
amados desde el instante, recibí una llamada de una adolescente feliz por tener
dos libros de ciencia ficción en sus manos.
Pasé luego a los armarios y... SOPRESA!!!! Cosas guardadas por más de siete
u ocho años!!!! Sentí una profunda vergüenza ¿En qué momento acumulamos todo
esto? ¿Por qué no hicimos esta "limpieza" antes? ... una larga lista
de por qué, obviamente esas preguntas ayudan a procrastinar y ahí
encontré una de las respuestas: después lo hacemos, no hay problema, eso no se
va a dañar, no lo estanos cargando, seguramente lo vamos a utilizar después.
Procrastinar, sacar excusas, creer
que todo se vuelve a utilizar y estar apegados a cosas, apego, esa palabra que
utilizamos en diferentes contextos y que a la larga se resume en nuestro
afán de control y en el imaginario de que sin esas cosas (o personas o situaciones) algo falta.
El resultado ha sido sorprendente y gracias a algunas ideas de minimalismo
he logrado regalar, donar y compartir libros, música y películas; validar qué
necesito, qué utilizo y qué le puede servir a otra persona es un proceso
sencillo. Todavía tenemos trabajo por hacer, mucho por clasificar.
Ahora bien, para todos no es igual, no funciona igual, para todos cada
libro, CD, película, camiseta o par de zapatos tiene un significado diferente o
es un símbolo con contenido importante y no es fácil desprenderse, es un
proceso para cada uno. Tal vez mi experiencia solo viene dada porque he
cultivado la simplicidad y me convertí en una persona práctica, por eso no me
gusta acumular o guardar para después, entre otras porque realmente no tengo
certezas sobre ese después, cuento
con este momento presente que me muestra que no necesito un millón de cosas,
necesito lo que me permita solucionar el día a día.
De las lecciones que me regaló este ejercicio puedo enumerar que todo
finalmente va a tener un dueño o dueña que va a disfrutar del libro o camiseta
o un par de jeans, así como mis hijos crecieron y la vida cambió (como es el
devenir de todo) nuestros gustos y necesidades también cambiaron y por lo tanto
esas cosas acumuladas no tendrían ningún uso para nosotros, finalmente considero
que el desapego me lleva a caminar más liviana, a darle paso a nuevas
oportunidades y disfrutar el momento presente.
But I know we can't all stay here
forever
So I'm gonna write my words on the face of today...
And then they'll paint it…
Change - Blind Melon
Y ahora: a empacar el morral que lo que se vienen son aventuras.
Esta entrada del blog con el agradacemiento para A, dueño de la mitad de mi corazón y quién me invitó a un viaje de amor... ¡Gracias mi A!

Comentarios
Publicar un comentario