Acompañar... es el inicio de la segunda parte de la historia.
Durante el pasado fin de semana muchos jóvenes presentaron la prueba Saber 11 y muchos otros regresan, durante estos días, a clases para iniciar su último año en el colegio, no dejo de pensar en lo rápido que ha pasado el tiempo y en todo lo que he vivido acompañando a mis chicos en su camino descubriendo la vida y su propósito.
No quería dejar pasar la oportunidad para compartir 5 puntos que me han ayudado en el Oficio de Ser Mamá, sobre todo con las diferencias de edad y personalidad de los involucrados jejejeje
1. Cero expectativas: No cultivar la expectativa de que nuestros hijos van a adelantar su camino en la profesión que nosotros siempre quisimos estudiar, que van a bailar ballet o a hacer parte del equipo de fútbol, entender que cada niña y niño durante su crecimiento nos comparten sus gustos, sus intereses, sus motivaciones, cuando nos creamos falsas expectativas pareciera que negamos todo ese mundo maravilloso que ellas y ellos son y nos han mostrado con claridad.
No es nuestra vida: es la vida de ese otro ser humano, dejémosle ser.
2. No presionar: En el mundo acelerado de hoy todo debe ser YA, AHORA, no se puede dejar nada para después, no han terminado de hacer la prueba Saber 11 y ya estamos encima preguntando qué sigue, qué carrera, qué universidad, si ya tiene información y una larga lista de etc etc etc. Recuerden que muchos de nuestros hijos salen del colegio con edades que oscilan entre los 16 y los 18 años y les pedimos que tomen una decisión que es importante cuando muchos de ellos no tienen ni la claridad de saber qué se van a poner el sábado para ir a comer pizza.
Dar espacio, tiempo, tener paciencia y comprender que no todos van al mismo ritmo, que a veces deben meditar su decisión sin la presión de cumplir con tiempos que ni siquiera nosotros sabemos quién impuso.
3. Poner límites y tareas: Decir que NO, asignar tareas dentro y fuera de casa, dar libertad de acción y poner en ejercicio la oportunidad de decidir, enviarlos a hacer una compra y que conozcan el valor del dinero, que comprendan por qué pedimos que laven los platos sucios, que bajen la basura y que entiendan que TODOS, sin excepción cumplimos con responsabilidades. Nuestros hijos e hijas deben comprender que no somos inmortales, que no vamos a estar siempre y que parte de nuestro trabajo radica en entregar al mundo un ser humano que pueda hacerse cargo de sí mismo y aportar a la sociedad.
Decir que NO cuesta un montón pero ayuda al establecimiento de límites, asignar responsabilidades les muestra que somos parte de un todo en el que cada uno/a aporta un granito de arena y procurar que sean funcionales, entre otras cosas, les permitirá ser independientes y tomar su vida con un enorme compromiso con ellos/as mismos/as.
4. Entender que el mundo ya no es el mismo... y que va a seguir cambiando: Por lo tanto los jóvenes van a seguir enfrentando situaciones que no solo son desconocidas para ellos sino también para nosotros, en este momento nadie se las sabe todas, lo que es una realidad hoy mañana será otra y el otro mes otra y así sucesivamente, no tenemos sino la certeza de que podemos conversar e intentar comprender juntos los cambios constantes del mundo y acompañar en el camino.
5. Comprender y manejar nuestras emociones: Como mamá y papá enfrentamos mil emociones por minuto, pasamos de la frustración a la rabia, de la impaciencia a la tristeza, de la alegría a la nostalgia (esperen a que llegue la ceremonia de grado), perooooo nuestros hijos e hijas también, a fin de cuentas es su vida, su futuro, sus decisiones, sus sueños, sus planes, sus expectativas y su camino.
Solo por un momento pensemos en cómo deben sentirse hoy, qué estarán pensando, cómo van a enfrentar que ya casi el año escolar termina y pasan de sus colegios, amigos de siempre, hábitos y una vida conocida a la total incertidumbre del cambio.
Ofrecer herramientas de afrontamiento, sostener conversaciones sobre autoestima, sobre valores, sobre la sexualida, el consumo de alcohol y sustancias... estar presentes sin el juicio, sin la expectativa, solo acompañar, escuchar, dar un punto de vista y hacerles ver que pase lo que pase la familia estará allí, su familia siempre será su lugar seguro; no es fácil, nada que sea importante lo es, pero es parte de este viaje maravilloso de la paternidad y maternidad.
Desde mi experiencia puedo decir que no siempre funcionan estos puntos, que a veces las situaciones son más grandes y complejas, que en algunas ocasiones nuestros jóvenes sencillamente parecieran no escuchar, pero ellos nos escuchan, nos ven, nos extrañan, para ellos es importante nuestra presencia (con cierta distancia jejejeje), ellos están descubriendo quiénes son y qué quieren para sus vidas, están empezando a escribir la segunda parte de la historia y nosotros somos los lectores que, con profundo amor, los vemos empacar la maleta y hacer camino.
Solo hay dos legados duraderos que podemos dejar para nuestros hijos.
Uno de estos son raíces, el otro, alas.
Hodding Carter.

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